jueves, 18 de mayo de 2017

Radio Materialista - Episodio 47 (Presentación del libro «Los ingenieros de Franco»).

Nuevo episodio de Radio Materialista. En este episodio les ofrecemos la presentación del libro «Los ingenieros de Franco» de Lino Camprubí. Esta presentación tuvo lugar el miércoles 17 de mayo de 2017 en la «Casa de la Ciencia» de Sevilla. Intervinieron Lino Camprubí y Antonio Miguel Bernal. Moderó Juan Luis Pavón.

Debido a ciertos problemas técnicos los primeros minutos del coloquio no se escuchan con la calidad deseada, aunque -y esto es lo principal- las voces son inteligibles. No obstante, la calidad del sonido mejora bastante a partir del minuto 21:22 que es cuando empezamos a utilizar la grabadora semiprofesional. Disculpen los imponderables.

Empieza la presentación del libro el historiador económico Antonio Miguel Bernal. Cuando Lino se puso en contacto con él, Antonio no conocía a Lino pero le entusiasmó mucho su currículum. Así que accedió a leer su libro y quedó gratamente sorprendido por la rigurosidad que atesoraban sus páginas. Antonio destaca la originalidad de esta obra al poner en relación el sostenimiento o eutaxia del Estado franquista con la investigación científica y tecnológica. El historiador se deshace en elogios: «Hasta ahora nunca había visto un enfoque tan original y estimulante sobre esta cuestión».
Antonio Miguel Bernal, en un ejercicio de honestidad intelectual, realiza un riguroso repaso del libro de Lino Camprubí capítulo por capítulo, sin dejarse ni una cuestión importante atrás. Lino más tarde en su intervención manifestó su gratitud por la lectura tan atenta que había realizado el ilustre profesor de historia. «El primer capítulo del libro es realmente excepcional», pondera Antonio Miguel. «El segundo capítulo es soberbio, magnífico», continúa el profesor en su loa del libro. «En suma, un libro que no va a pasar ni mucho menos desapercibido», finaliza Antonio Miguel.

Tras la intervención de Lino sobre el comentario inicial de Antonio Miguel Bernal, empieza el turno de preguntas del público.


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*Grabado el 17/05/2017

lunes, 20 de febrero de 2017

Radio Materialista - Episodio 46 (Ciencias y pseudociencias) Parte II.

Segunda parte del episodio de Radio Materialista sobre las ciencias y las pseudociencias. Estas últimas, al ser un «formato clase negativo», presentan ciertos problemas para operar con una definición solvente. Además, al depender del criterio de determinación y, por lo tanto, no ser una cuestión que se deba abordar exclusivamente desde las ciencias, debemos acudir a la gnoseología. Pero, para complicar aún más la situación, hay diversas gnoseologías que, además, están enfrentadas entre sí. Hoy para abordar este prolijo tema me acompañan tres filósofos muy competentes del Materialismo Filosófico: David Alvargonzález, Íñigo Ongay de Felipe y Miguel Ángel Navarro Crego.
David Alvargonzález recuerda que de las cuatro acepciones del término «ciencia», sólo una es la que nos interesa para abordar el problema de las pseudociencias: la ciencia categorial estricta, la ciencia positiva. David señala que estas ciencias -mejor en plural- se caracterizan porque tienen un conjunto de teoremas apodícticos a su vez coordinados por unos principios. Este sistema de principios y teoremas conforman la ciencia actual. Las pseudociencias entonces se presentarían como ciencias, en el sentido señalado, pero sin serlo. Serían entonces «falsas ciencias». Pero David distingue entre pseudociencias y paraciencias, que no serían «sensu stricto» pseudociencias.
Íñigo Ongay sostiene que la distinción entre ciencia y pseudociencia remite a uno de los problemas clásicos de la gnoseología: «el criterio de demarcación». Y aquí radica el problema principal. ¿Cómo lo establecemos? Íñigo analiza los criterios gnoseológicos de Mario Bunge y cree que carecen del rigor necesario. Íñigo también afirma, en la línea de Alvargonzález, que aplicando la Teoría del Cierre Categorial (TCC) lo que distinguiría una ciencia de una pseudociencia es «la segregación en las ciencias positivas de teoremas que son apodícticos».
Miguel Ángel Navarro destaca que la idea de ciencia no es lisológica, vista desde el pluralismo ontológico y gnoseológico discontinuista del Materialismo Filosófico (MF). Después distingue entre modulaciones «alfa-operatorias» y «beta-operatorias», así como entre los tres géneros de materialidad que no agotan la materia en la corporeidad, en el fisicalismo, para explicar que no es posible tener un solo concepto de ciencia. Y, claro está, esto afectaría también al concepto de pseudociencia. Miguel Ángel también cree importante la distinción de esos saberes que sin tener una estructura cerrada se presentan como ciencias (fundamentalismo científico).  
Dentro de cada campo categorial científico se pueden instalar ciertos saberes paracientíficos o al menos ciertas teorías no probadas. Mario Bunge afirma que la «teoría de las supercuerdas» tiene todas las características de una pseudociencia. Desde el MF algunos filósofos como Javier Pérez Jara han determinado que teorías como la del «Big Bang» son metafísicas. Sin embargo, están instaladas -por así decir- dentro de algunos campos categoriales como la Física. Preguntamos a nuestros invitados si sería adecuado relacionar estas teorías con las pseudociencias.
Nuestros tertulianos creen que en todo caso serían teorías no probadas, conjeturas, hipótesis. En algunos casos serían teorías paracientíficas, a la espera de una verificación. En otros casos serían fraudes -pseudociencias en todo caso- si la intención es embaucar.
Hay una ufología que pretende ser científica para paliar en parte el desprestigio que se ha ganado esta pseudociencia. Algunos ufólogos como los de la agrupación «Aerial Phenomenon Investigations», que está dirigida por Antonio París, ex oficial de contrainteligencia del Ejército de EE.UU. y del Departamento de Defensa, están tratando de otorgarle un estatus científico a la ufología. Y es que esta agrupación no duda en contratar a personal cualificado para las investigaciones como «ex pilotos de la Fuerza Aérea, ingenieros de la NASA, periodistas, ex oficiales de inteligencia militar, maestros, fotógrafos profesionales, y un psicólogo». Cabría preguntarnos si estos intentos de -por así decir- buscar un estatus científico para algunas pseudociencias como la ufología, librarían a estos saberes o pseudosaberes de la etiqueta de pseudociencias.
Para Alvargonzález la cuestión de si algo es científico o no, tiene mucho que ver con el método científico. Pero tampoco se puede confiar todo al método. Así lo explica David: «El mero hecho que se utilicen métodos estadísticos, métodos cualitativos, métodos empíricos o que se utilicen matemáticas; esos son rasgos que tienen algunas ciencias en mayor o menor medida pero no sirven para distinguir lo que son ciencias de lo que no lo son». En el caso concreto de la ufología, nuestros invitados creen que no sería una ciencia porque aún no tiene un campo propio. Sería en todo caso, como sucede con la astrobiología, «una ciencia que se pretende», pero que carece de campo al no haberse encontrado evidencias de aeronaves de procedencia extraterrestre. Íñigo cree que sucede algo parecido a lo que pasa con la «teología natural» considerada como ciencia. La primera pregunta de la teología natural sería: «An sit Deus». En el caso de la ufología está por ver que existan los extraterrestres y que puedan visitarnos. Miguel Ángel incide en que no se puede clasificar una ciencia sólo por el método, y mucho menos distinguirla de una pseudociencia de esa manera.
Íñigo también realiza una critica al escepticismo. Y es que si se puede realizar una crítica a las pseudociencias será desde las propias categorías científicas, nunca desde el escepticismo. Miguel Ángel advierte que el escepticismo puede conducirnos a un relativimo cultural de tipo anarquista (Feyerabend). Íñigo además apostilla que no se puede ser crítico con las pseudociencias sin ser en cierto modo dogmático «porque los propios criterios de clasificación tienen que estar fundados en algo, fundamentalmente en los resultados de las ciencias del presente», sostiene Íñigo.
Finalmente, nuestros invitados analizan la llamada «ciencia del cambio climático». Muchos científicos y «escépticos» consideran que los «negacionistas» del cambio climático (antrópico) están ubicados en las pseudociencias porque supuestamente estarían negando multitud de pruebas pretendidamente científicas. Sin embargo, nuestros invitados discrepan. David hace un análisis gnoseológico y discute el estatus científico de la climatología porque las causas que influyen sobre el clima no se pueden controlar, ni siquiera se conocen en su integridad, y parte de ellas son de origen extraterrestre. Íñigo y Miguel Ángel continúan en la línea de Alvargonzález y además ven «luchas ideológicas» en este asunto. Íñigo añade que «si el clima es un sistema de caos determinista regulado por ecuaciones caóticas, entonces es que es por principio absolutamente imposible de predecir». Por esta razón, Íñigo afirma que tampoco se podría ser escéptico en este punto.



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*Grabado el 19 de febrero de 2017.

domingo, 19 de febrero de 2017

Radio Materialista - Episodio 46 (Ciencias y pseudociencias) Parte I.

Nuevo episodio de Radio Materialista dedicado al análisis de las pseudociencias y su relación con las ciencias. Dividimos el programa en dos partes. Una primera donde le realizamos una entrevista al periodista Luis Alfonso Gámez, que lleva muchos años de dedicación al análisis crítico de los fenómenos paranormales y al fomento del escepticismo. En la segunda parte analizaremos las implicaciones filosóficas de este asunto con nuestros filósofos del Materialismo Filosófico.
Luis Alfonso Gámez define pseudociencia como «toda aquella "práctica" relativamente neutra que intenta hacerse pasar por ciencia pero que en realidad es sólo ciencia de disfraz, no tiene objeto de estudio definido, los datos no son recogidos objetivamente, se basa en opiniones, no hay repetibilidad y no hay una crítica digamos estandarizada como en el caso de la ciencia».
Luis Alfonso afirma que las pseudociencias más extendidas en la actualidad son las relacionadas con la salud. Nuestro invitado advierte del peligro al que nos exponemos cuando confiamos en dietas sin una base científica y nos tratamos enfermedades graves con terapias «alternativas» de dudosa o nula eficacia.
Nuestro invitado también destaca los estudios de la CIA y el Pentágono sobre los ovnis. Pero esos estudios iban encaminados a descubrir nuevos prototipos militares de la aeronáutica soviética. El objetivo de esas investigaciones era mucho más terrenal de lo que los ufólogos pensaban. Después investigaron si existían individuos con poderes paranormales -recordamos el caso de Uri Geller- que EEUU pudiera utilizar para ver lo que ocurre en una base militar enemiga a miles de kilómetros. Todos estos experimentos fueron un fracaso según Luis Alfonso.
La ufología es tal vez la especialidad que nuestro invitado ha estudiado más a fondo. Luis Alfonso afirma que no hay una prueba categórica y contundente que apunte a un origen extraterrestre de los ovnis. Los ejércitos analizan con rigor estos fenómenos porque la intromisión de un tráfico aéreo desconocido en un territorio siempre es percibida como una amenaza para la seguridad. Los ejércitos no pueden permitir que el enemigo sobrevuele con impunidad su espacio aéreo. También los ovnis se han usado para ocultar cierta actividad militar de carácter secreto o reservado.    
Luis Alfonso también habla de los problemas racionales para sostener la astrología. Nos cuenta el caso del planeta enano Plutón. Este cuerpo celeste fue descubierto por el astrónomo Clyde William Tombaugh en 1930. Hasta entonces no se conocía. Pero los astrólogos nunca fueron capaces de detectar la «anomalía» generada por este entonces desconocido planeta en las cartas astrales. A partir de entonces lo tienen en cuenta. Por esta razón nuestro invitado sentencia que «lo que de verdad pasa en el cielo a la astrología le importa una higa».
No faltan quienes afirman que las pseudociencias tienen que ser subvencionadas si así lo demandan democráticamente muchos ciudadanos. Luis Alfonso cree que no todo se puede hacer en nombre de la democracia. Nos pone el ejemplo de la «Ley de la gravitación universal». Sería absurdo someter a referéndum la validez de esta ley. En cualquier caso, Luis Alfonso no se opone a que se destinen recursos públicos para investigar cuando haya una duda científicamente razonable.
A continuación nuestro invitado trata sobre lo que él ha denominado el «pánico electromagnético». En nuestra sociedad actual hay muchos dispositivos inalámbricos (teléfonos móviles, routers, antenas de telecomunicaciones, &c.). Cada uno de estos dispositivos es una fuente de radiación electromagnética. Hay quienes afirman que esas radiaciones son nocivas para la salud. Sin embargo, Luis Alfonso sostiene que en la actualidad no hay ni un solo informe científico serio que avale esa hipótesis. Nuestro invitado pone el ejemplo del incremento exponencial de teléfonos móviles -hay más móviles que habitantes en el mundo- que no guarda correlación con el incremento de tumores cerebrales.
También le preguntamos a Luis Alfonso si habría que prohibir las pseudociencias que ponen en peligro la salud de los ciudadanos. Nuestro invitado cree que las autoridades sanitarias tendrían que hacer su trabajo. Pero Gámez pone todo el énfasis en la educación del ciudadano para que sepa que cuando toma un medicamento homeopático, realmente lo que funciona es el «efecto placebo».
A continuación, Luis Alfonso analiza las polémicas y discrepancias en el seno del movimiento escéptico. Nuestro invitado cree que en realidad lo que hay es una polémica entre los escépticos y los creyentes en estos fenómenos que se «disfrazan» de escépticos.
Finalmente, Luis Alfonso aborda el problema de las pseudociencias y las ideologías. Nuestro invitado sostiene que es algo «transversal» a las corrientes ideológicas. También destaca que los partidos políticos a veces se ven obligados a respaldar determinadas creencias pseudocientíficas porque necesitan el voto de los sectores de la población que las apoyan.



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*Grabado el 19 de febrero de 2017.

martes, 7 de febrero de 2017

Radio Materialista - Episodio 45 (Especial sobre Donald Trump).

La elección de Donald Trump ha sido un acontecimento político de primera magnitud que está provocando muchas situaciones políticas no exentas de polémica. El problema a la hora de abordar un análisis sobre lo que podíamos denominar el «fenómeno Trump» es que no tenemos suficiente perspectiva histórica sobre su mandato, aunque sí tenemos, como ha resaltado Miguel Ángel Navarro, perspectiva ideológica. Esto nos puede ayudar. Partiendo de la máxima que todo acontecimiento del presente en marcha está determinado en «symploké» por ciertos acontecimientos del pretérito, nuestros invitados tratan de desenmarañar esta caótica telaraña de ideologías y fenómenos políticos que han alumbrado el «fenómeno Trump». Para esta labor nos han acompañado Miguel Ángel Navarro, Enrique Broncepulido, Lino Camprubí y Jesús Gil Fuensanta.
Miguel Ángel desarrolla una interesante explicación del auge de Trump como «outsider». Para Broncepulido el éxito del populismo de Trump obedece a la educación del ciudadano que se ha vuelto indolente y perezoso, y cree que todo se puede alcanzar sin esfuerzo. Lino afirma que el fenómeno Trump no es tan atípico si lo conectamos con el Brexit, Le Pen en Francia, &c. Trump sería una reacción a la globalización que no es otra cosa que el orden económico impuesto por EEUU tras la Segunda Guerra Mundial. Jesús destaca que Trump es «un sucedáneo de George W. Bush». No cree tampoco que Trump sea un síntoma del agotamiento del imperio estadounidense.
Nuestros invitados también analizan el papel de Rusia en la elección de Trump. Las opiniones se mueven desde la fuerte injerencia de Putin en la campaña como sostiene Broncepulido, que tacha a Trump de «tonto útil» de Rusia, hasta la opinión reservada de Lino que no se atreve sin pruebas a medir el papel medrador de Rusia en las elecciones. Jesús opina que el acercamiento de EEUU a Rusia tal vez no tenga como objetivo el debilitamiento de China, sino la caída de la UE.
Los invitados también abordan el llamado «veto migratorio». EEUU por su constitución es étnicamente plural, así que a priori no tendría mucho sentido apelar a políticas discriminatorias. Miguel Ángel destaca que la discriminación de ciertos sectores va en contra de la textura de la propia sociedad norteamericana. También se pregunta cómo van a afectar a la Hispanidad las medidas de Trump. Enrique continúa el argumento de Miguel Ángel y recuerda que EEUU no es un país cristiano en su constitución. Fue a mediados del pasado siglo cuando se abrazó al cristianismo por razones geopolíticas. Lino no cree que el veto migratorio sea contra la inmigración en general sino contra los musulmanes en particular. También sentencia que el «veto migratorio es un desastre» porque contra el Islam «se lucha con las armas del racionalismo» y no de la manera que lo está planteando Trump. Jesús sostiene que las excentricidades de Trump, como el denominado «veto migratorio», pueden conducir al presidente a un procedimiento de «impeachment» y cree que podría producirse dentro de dos años cuando el sector crítico del Partido Republicano, alarmado por la bajada en las encuestas, se alíe a los Demócratas para derrocar a Trump.
Nuestros invitados abordan el problema en Oriente Medio y el papel de EEUU en la era Trump. ¿Le conviene a EEUU la fragmentación de la zona? No parece, a priori, que a EEUU le interese la fragmentación. Muchos recursos energéticos provienen de esa zona y si hay mucha inestabilidad podrían verse bloqueados. Jesús además cree que Trump es posible que «le dé carta blanca a Rusia» para controlar Siria.
Finalmente, nuestros invitados abordan la política de proteccionismo que pretende implantar Trump. Miguel Ángel distingue entre tipos de globalización. Y es que no existe la globalización como término sustancialista y unívoco. Esta sería la globalización expandida por EEUU resultante de la Segunda Guerra Mundial que es ahora la que estaría en entredicho. «Los aranceles lo único que van a hacer es perjudicar a todo el mundo, incluido EEUU», sentencia también Enrique. En cambio, Lino discrepa de esta opinión. En principio el proteccionismo habría que ver cómo se lleva a cabo para ver sus efectos. Lino recuerda el proteccionismo extremo de la Inglaterra de la Revolución Industrial con indudables beneficios. Jesús le da la vuelta al argumento y cree que vamos camino de una gran recesión con las políticas arancelarias de Trump. Incluso viendo la propia biografía de Trump y la trayectoria de sus empresas, Jesús se teme lo peor.    




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* Grabado el 6 de febrero de 2017.

lunes, 23 de enero de 2017

Radio Materialista - Episodio 44 (Guerra y Paz en El Quijote)

Nuevo episodio de Radio Materialista dedicado al libro 'Guerra y paz en El Quijote' de nuestro filósofo Pedro Insua. Nos acompañan el autor del libro y el autor del prólogo, Jesús G. Maestro.
¿Por qué es necesaria la Filosofía, más bien el plano filosófico, para abordar un análisis profundo de la obra de Cervantes? Sin negar en ningún momento la aportación de ciertas categorías muy necesarias para analizar una obra, la composición en cualquier caso ha de elaborarse desde la Filosofía, desde un sistema de pensamiento. Pedro afirma que nada se compone sólo de palabras. La Teoría del Cierre Categorial (TCC) de Gustavo Bueno apunta a los referenciales que van más allá del relato. Jesús G. Maestro abunda en las palabras de Pedro y sostiene que el problema se agrava porque la Filología se ha construido en muchos casos sobre el idealismo más ramplón.
A continuación nuestros invitados analizan el problema de la locura de Don Quijote. Jesús G. Maestro no quiere plantear la locura desde el campo categorial de la Psiquiatría. Jesús más bien habla de la idea de locura y así logra ubicarse en el plano filosófico. El idealismo alemán interpreta la locura como una forma superior de racionalismo que nos liberaría del corsé de lo establecido. Jesús ataca frontalmente este planteamiento que inundó el Romanticismo y retroactivamente toda la literatura anterior reinterpretada por los idealistas románticos. Afirma Jesús que «Cervantes está construyendo a un zumbado con el fin de instaurar un orden político que no tiene nada que ver con su tiempo». Pero ese orden de naturaleza «cortical» pertenecería a un ortograma medieval que se ve ridículo, por lo obsoleto que resulta, en la época que Cervantes escribe El Quijote. El loco es un idealista que termina devorado por la realidad porque «la locura es incompatible con la realidad», sentencia Jesús.
Pedro repara astutamente en el origen «libresco» de la locura de Don Quijote. El personaje de Cervantes se volvió loco tras leer ciertos libros de caballería. Y es que en los libros hay plasmadas unas ideas que muchas veces entran en colisión -en dialéctica se diría- con otras ideas. Unos libros combaten, anulan y niegan otros libros.
A continuación nuestros tertulianos entran de lleno en lo que Pedro ha denominado el «antierasmismo» de Cervantes. Hay dos vertientes -una biográfica y otra hermenéutica- para abordar este asunto. Nos centramos primero en la biográfica. Nuestros tertulianos afirman que Cervantes está determinado por aspectos «corticales» que tienen que ver con la guerra y la paz. Es necesario aquí citar Lepanto y el Cervantes guerrero. «La voluntad de pelear contra el Turco es completamente incompatible con el erasmismo», sentencia Pedro.
Cervantes, bañado de realismo, también tritura un mito erasmista. Así, Erasmo afirmaba que la «Universitas Christiana» no podía combatir entre sí. Esto es muy interesante de abordar porque Cervantes se ubicaría aquí en una dialéctica de ortogramas imperiales, en vez de la dialéctica religiosa, digamos evangélica, de raíz medieval. No se trataría pues de «guerras civiles» en el seno de la «Universitas Christiana», sino de verdaderas guerras entre Estados cristianos. La clave es esta: la dialéctica también -y sobre todo- es entre los propios cristianos que se agrupan en Imperios o Estados. Cervantes vio que la razón de Estado se imponía a la razón de la Iglesia.
Pedro también destaca que el casticismo como fundamento de la formación de Cervantes se ha eliminado en favor del erasmismo porque encajaría mejor con la idea del europeísmo rampante y ciertas ideas-fuerza como el pacifismo.
Juan Ginés Sepúlveda, sacedote y filósofo español, se convierte en un personaje muy importante para apuntalar la tesis que maneja Pedro Insua en su libro. Sepúlveda en su «Democrates primus» intentó neutralizar los efectos perniciosos para la «eutaxia» que estaba produciendo el erasmismo en la milicia española. Pedro ha reparado en que en ese libro aparece la asociación entre caballería, locura e ingenio, que son los tres elementos fundamentales en la novela de Cervantes. Precisamente dice Sepúlveda que traer a colación en su época la norma caballeresca es locura. Pedro fue «tirando del hilo» de Sepúlveda hasta que ha tejido una red muy densa y consistente que forma el armazón argumental de su libro. Jesús confirma la tesis de Pedro y afirma que los argumentos de Pedro están ratificados objetivamente en los escritos de Cervantes.
Pedro y Jesús también hablan del «mito de Shakespeare». Mientras el reconocimiento de Cervantes se impondría ,según Pedro, «por méritos propios», el de Shakespeare sería una imposición del Imperio inglés que necesitaba construir un mito que oponer a Cervantes. Jesús opina que Shakespeare «en poesía era un sonetista y en literatura un tragediógrafo, un comediógrafo que escribió unas docenas de comedias y tragedias en colaboración con otros autores, aunque en algunos casos en colaboraciones no declaradas». A pesar de la indiscutible calidad de Shakespeare como dramaturgo y sonetista, nunca escribió una novela ni una narración. Jesús sostiene que Cervantes y Shakespeare no son comparables. Shakespeare es más «una marca» que un autor, sentencia Pedro.
Cervantes es un autor excelente. Nunca un autor había escrito literatura con un grado de racionalismo y realismo tan elevados. Jesús sostiene que en Cervantes está el genoma o el ADN de la literatura de todas las épocas. Un escritor enorme.
Por último, Pedro destaca que la labor poética de Cervantes empezó con el general inquisidor Diego de Espinosa: «Quien promueve la carrera poética de Cervantes fue el inquisidor Espinosa». Si el erasmismo fue un intento de deslindar a Cervantes de la Inquisición y el Imperio español para tal vez ubicarlo en la inexistente categoría «escritor de la Humanidad», donde podría estar según la interpretación de Bataillon, nuestros tertulianos recuerdan que es imposible separar a Cervantes del contexto histórico donde nació y se forjó como soldado y escritor, así como de las Ideas que «flotaban» en el ambiente y sostenían figuras como Sepúlveda. Cervantes es una figura literaria de primer nivel propia de una Nación de primer nivel en el mundo de aquella época.



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* Grabado el domingo 23 de enero de 2017.

martes, 20 de diciembre de 2016

Radio Materialista - Episodio 43 (Monográfico sobre Fidel Castro).

Los filósofos del Materialismo Filosófico, Joaquín Robles López y Pablo Huerga Melcón, analizan en este nuevo episodio de Radio Materialista la figura histórica de Fidel Castro tras su fallecimiento el 25 de noviembre de 2016.

Fidel Castro se alineó con el ortograma soviético y sobrevivió en los tiempos de la Guerra Fría. Se alineó con el perdedor. Pero la caída de la URSS no arrastró a Fidel Castro. Esto quizá pueda resolverse aplicando la hipótesis de las etapas del régimen. Podemos suponer que el régimen castrista ha atravesado varias etapas que obviamente tienen mucho que ver con la geopolítica, o sea, con los Estados aliados disponibles en cada momento histórico. Así, planteado de esta manera, es muy complicado responder «in recto» en qué ortograma ha estado enclasado el castrismo y si, usando la taxonomía política del Materialismo Filosófico, estamos hablando de una quinta generación de izquierdas, o en cambio estamos ante una séptima generación. Empezamos ensayando una distinción entre nematología y «realpolitik». El discurso nematológico de Fidel Castro apuntaba a la quinta generación de izquierdas en perspectiva «emic», pero las salidas de Cuba en el terreno de la «realpolitik» pueden llevarle a alianzas a priori desemejantes de la nematología del régimen. Joaquín destaca que «Castro se hizo comunista porque vio que la URSS lo podía sostener políticamente frente al resto». Huerga también destaca que además del componente pragmático u oportunista en términos de «realpolitik», hay una vertiente nematológica que ha llevado a «unas transformaciones sociales que tienen que ver con la soberanía, la lucha contra el imperialismo y el colonialismo que han estado presentes siempre en el proyecto cubano». Cuba habría intentado una reconstrucción de su capa basal vinculada a la propiedad colectiva de los medios de producción por parte del Estado, siguiendo el ortograma soviético.

Nuestros tertulianos abordan el asunto del embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos en contra de Cuba, popularmente conocido como «el bloqueo». Pablo afirma que el bloqueo ha obligado al gobierno cubano a modificar sus políticas económicas y, a pesar de las dificultades de actuar en esas condiciones desventajosas, Cuba ha logrado unos índices de desarrollo superiores a otros países de Hispanoamérica. Joaquín concede que la presión de leyes como la llamada «Helms-Burton Act» ha hecho daño a la economía cubana. Pero Joaquín cree que no se puede achacar la situación de pobreza y depauperación en la isla exclusivamente al bloqueo. Si el régimen resiste es porque, según Joaquín, tiene cuatro millones de exiliados que sostienen a sus familias dentro de Cuba con el envío masivo de divisas. «Cuba no ha estallado porque la gente se ha ido», sentencia Joaquín. El poder cortical es el que estaría manteniendo el régimen.

Pablo destaca que en Occidente a la hora de describir el sistema político cubano se utilizan criterios «para desacreditarlo porque son expresiones que contribuyen a esa nematología generalizada anticomunista que da por hecho que cualquier proyecto que no pase por la defensa del liberalismo económico y la democracia de partidos es contrario a la democracia». Pablo ve componentes propios de la tecnología democrática y otros propios de una oligarquía. Joaquín afirma también que Cuba es una democracia desde un momento puramente tecnológico, una democracia procedimental en algunos aspectos. Pero no puede ser una democracia material como creía Castro porque esta, siguiendo las enseñanzas de Gustavo Bueno en la Filosofía y otros autores como Milton Friedman en el campo categorial económico, sería la expresión de lo que conocemos por «el mercado pletórico de bienes». Así, Joaquín sentencia que «en Cuba no puede haber democracia (material) porque no hay mercado pletórico». La materia de la que se nutre la nematología castrista sería «el pueblo», una abstracción, un concepto oscuro y confuso que es inmanejable filosóficamente por su carácter metafísico.

La siguiente cuestión que abordan nuestros tertulianos es la eutaxía de Cuba. A priori podemos entender la eutaxía como la capacidad de una sociedad política determinada para mantenerse en el curso del tiempo. Pero para Gustavo Bueno la eutaxía es realmente una relación circular entre el sistema proléptico -entiéndase, planes y programas políticos- existente en una sociedad política y el proceso efectivo real según el cual tal sociedad se organiza y desarrolla. Así, Pablo entiende que es muy prolijo abordar esta cuestión en el momento actual porque la eutaxía, en virtud de lo que hemos comentado, no sólo depende del sistema proléptico del gobierno cubano sino también de la conformación geopolítica del mundo, con China y EEUU moviendo las fichas del tablero geopolítico. Joaquín duda que Cuba pueda aguantar mucho tiempo en esta situación, «salvo que China tenga algún interés».




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* Grabado el 19 de diciembre de 2016.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Radio Materialista - Episodio 42 (Los OGM y transgénicos a debate). Parte II.

En esta segunda parte del episodio intentamos abordar el asunto de los OGM y transgénicos desde el Materialismo Filosófico y la bioética materialista. Participan en la tertulia Pablo Huerga Melcón e Íñigo Ongay de Felipe.

La tertulia comienza preguntándonos cómo podemos abordar los OGM desde la bioética materialista de Bueno. Íñigo empieza con este interesante análisis: «los OGM son una prueba muy firme de que las ciencias en principio no son ni descripciones de la realidad extracientífica, ni tampoco son constructos teoréticos que después se tiran como redes al mar a la realidad extracientífica, ni tampoco son armatostes teoréticos que después tendrán que adecuarse o no a la propia realidad; sino que las ciencias incorporan necesaria e incesantemente la propia construcción del mundo, la hiper-realidad. Y entonces en esta gnoseología hiper-realista los EGM son uno más de los fundamentos que tenemos para decir que la Biología consiste en el propio "hacerse" del Mundo en marcha a determinada escala.»

Nuestros filósofos también evitan el lisologismo que consistiría en considerar que la Bioética es una. Hay muchas bioéticas (materialistas, católicas, musulmanas, liberales, &c) y dependiendo de las premisas desde las que partamos, llegaremos a conclusiones muy distintas. Así lo expresa Pablo: «La Bioética es un ámbito filosófico que debe ser adjetivado y hay bioéticas de todo tipo. Por ejemplo, tomando una bioética de tipo neoliberal, los transgénicos no tendrían mayor problema. Tienen muchas ventajas desde un punto de vista económico, productivo, del rendimiento económico que puedan tener, incluso desde el desarrollo de las actividades productivas, &c. En cambio una bioética ecologista podría denunciar los transgénicos como una intervención en la naturaleza de consecuencias quizá indeseadas y que puede afectar al equilibrio ecológico, a la supervivencia de la propia Tierra, entendida como una entidad biológica uniforme.»

Nuestros invitados analizan la distinción entre «natural» y «antinatural» que algunos ecologistas manejan cuando afirman que los OGM serían «antinaturales». Pablo cree que la distinción es metafísica, así que habría que intentar replantear esa distinción desde una perspectiva más gnoseológica. El problema gnoseológico que plantea esto es si es posible reducir la vida a sus componentes genéticos, un debate en el seno de la Biología con consecuencias tecnológicas, políticas, económicas, &c. Esto nos lleva al campo de la industria y la producción. Así lo expresa Pablo: «se trata de que es posible intervenir genéticamente en los organismos, modificarlos y luego patentar esas modificaciones. Por lo tanto, lo que ocurre es que se está produciendo una reorganización desde el punto de vista de la propiedad de tramos de la producción humana que hasta ahora era imposible privatizarlos». Prosigue Pablo: «entonces la cuestión es si es posible una discusión acerca de si se puede reducir todo el fenómeno biológico a esos componentes [genéticos], o el enfoque mecanicista según el cual la modificación de los genes genera necesariamente cambios y que esos cambios no tienen alteraciones o se pueden controlar desde un punto de vista tecnológico; realmente esa es una discusión que tiene también un carácter gnoseológico y también ideológico».

Íñigo también critica la distinción entre «natural» y «antinatural»: «las ciencias y las tecnologías son parte del propio hacerse del mundo en marcha. Entonces los OGM son tan culturales o tan naturales como los organismos no manipulados genéticamente que, por otro lado, también están manipulados. Quiero decir que los mismos mecanismos de selección artificial ganadero y agrícola están ahí desde el Neolítico.» 

Los transgénicos también se pueden entender en un contexto político determinado, en términos de eutaxia. Muchos países establecen aranceles e incluso prohibiciones de los OGM. Las relaciones entre Estados adquieren la forma de una biocenosis y una prohibición de los OGM de un país equivale al bloqueo de un determinado comercio con otro país enemigo. Muchas veces las normas que regulan, incluso prohíben, el mercado de transgénicos tienen que ver con los intereses de los gobiernos, que a su vez están atravesados por intereses corporativos.

El pasado mes de junio más de un centenar de premios Nobel firmaron una carta abierta contra la organización ecologista Greenpeace por su rechazo a los alimentos transgénicos. El texto urgía a Greenpeace a «reconocer las conclusiones de las instituciones científicas competentes» y «abandonar su campaña contra los organismos modificados genéticamente en general y el arroz dorado en particular». El arroz dorado es una variante creada en 1999 con sus genes modificados para producir un precursor de la vitamina A. La Organización Mundial de la Salud calcula que 250 millones de niños sufren una carencia de vitamina A que aumenta el riesgo de padecer problemas oculares y ceguera. Unos 500.000 niños se quedan ciegos cada año por falta de vitamina A. La mitad de ellos muere en el año siguiente a la pérdida de la visión. En la carta de los premios Nobel aparecía esta pregunta que llamó la atención por su contundencia: «¿Cuántas personas pobres deben morir en el mundo antes de que consideremos esto un crimen contra la humanidad?» Preguntamos entonces a nuestros invitados si tiene sentido hablar de crimen contra la humanidad al referirnos a la oposición de Greenpeace a los alimentos transgénicos. Íñigo sostiene que el escrito de los científicos realmente es filosófico, aunque ellos no lo advierten. Entonces la clave está en saber desde qué filosofía habla cada uno. Íñigo identifica la posición de los firmantes de la carta en el «fundamentalismo científico». Mientras que Greenpeace estaría ubicado en un fundamentalismo de tipo ecológico o naturalista, «que les llevará -sostiene Íñigo- a decir que los transgénicos son un crimen contra la Naturaleza, pero en realidad ni la Naturaleza ni la Humanidad existen como tales». Pablo también apunta que el discurso de estos científicos forma parte del imperio que ha resultado beneficiado de la caída de la URSS, que es EEUU.

Finalmente, nuestros tertulianos abordan la aplicación del llamado «principio de precaución». Pablo cree que los Estados tienen aquí mucho que decir: «el control de la investigación sobre los transgénicos es fundamental». Íñigo se centra en el «panfilismo krausista» de Greenpeace (no en vano es «Paz Verde») que lleva a solicitar una prohibición total de la comercialización de los OGM. Íñigo recuerda el caso de los ludditas que trataban de detener inútilmente el desarrollo de las máquinas. Quien se opone a la biotecnología en el siglo XXI, según Íñigo, se pone a la altura de los ludditas.



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Acceda a la primera parte de este episodio aquí con José Miguel Mulet.

*Grabado el 12 de noviembre de 2016.

Radio Materialista - Episodio 42 (OGM y transgénicos a debate). Parte I

Nuevo episodio de Radio Materialista donde abordamos la polémica de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados) y los alimentos transgénicos. Para ello utilizamos un enfoque científico con José Miguel Mulet, profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, que nos acerca a los transgénicos desde su campo categorial, la Biotecnología. En la segunda parte del episodio analizamos las implicaciones bioéticas (bioética materialista) y filosóficas (materialismo filosófico) de los transgénicos con nuestros filósofos Pablo Huerga Melcón e Íñigo Ongay de Felipe.

Los ecologistas están en la creencia que la ingeniería genética permitiría franquear las barreras interespecies para engendrar seres vivos que no existían en la naturaleza. Esto supondría una diferencia esencial con las técnicas tradicionales de mejora genética. Mulet en cambio difiere de esta afirmación: «La mejora genética clásica también te permite crear organismos que antes no existían en la naturaleza. Por ejemplo, un almendro injertado de un albaricoquero. Normalmente en el campo se utilizan unas especies y sobre ellas se injertan otras especies, y esto no se considera un organismo transgénico. La mejora genética clásica ha obtenido por ejemplo todas las especies de perros que conocemos.»

Mulet también aborda la relación entre los transgénicos y la biodiversidad. Los ecologistas afirman que los OGM suponen una amenaza para la biodiversidad. Mulet en cambio cree que lo que afecta negativamente a la biodiversidad es la agricultura, sea con transgénicos o sin ellos. «En el momento que quieres sembrar un campo lo primero que haces es arrasar toda la biodiversidad natural que existe en ese lugar y poner unas semillas que tú traes, por lo que alteras el equilibrio ecológico», explica Mulet. Toda agricultura, aunque sea ecológica, genera un desequilibrio porque primamos una especie sobre las demás, que acaban eliminadas del campo de cultivo.

Los ecologistas advierten sobre el posible riesgo para la salud de los alimentos transgénicos. ¿Son realmente un riesgo para la salud? Mulet sostiene que no hay argumentos científicos que sostengan que los transgénicos son nocivos para la salud. Los organismos transgénicos según Mulet pasan por unos controles muy exhaustivos. «Estamos muy seguros de los transgénicos por la cantidad de pruebas que tienen que superar. Pruebas que si les pidiéramos a un alimento no transgénico posiblemente no las superaría», nos comenta Mulet, que también nos relata el riesgo de alergias -algunas de ellas mortales- que hay cuando comemos frutos secos no transgénicos.

¿Pueden ayudar los transgénicos a paliar el hambre en el mundo? Mulet cree que son una herramienta que hay que saber utilizar, «una herramienta de la que no nos podemos permitir prescindir», sostiene nuestro invitado. Los ecologistas afirman que, a pesar de varias décadas de alimentos transgénicos, sigue habiendo hambre en el mundo. Mulet recuerda que hay más factores que conducen a esta situación, pero podemos poner sobre la mesa unas cifras que apuntan hacia una mejora de la situación: «Resulta que el porcentaje de gente que está pasando hambre en el 2.016 es menor que el que estaba pasando hambre en el 2.000, y es muchísimo menor que el que estaba pasando hambre en los años cincuenta antes de la segunda revolución verde. ¿Qué pasa? Que la población humana sigue aumentando. Ahora mismo son unos 800 millones de personas que pasan hambre. En los años cincuenta también había 800 millones o mil millones que pasaba hambre. La diferencia es que en los años cincuenta la población humana era de 4.000 millones y ahora es de 7.000 millones largos. Cualquier análisis demográfico se carga todo lo que están diciendo los ecologistas», sostiene Mulet.

Algunos ecologistas que se oponen al uso industrial de transgénicos, en cambio no ven con malos ojos otras biotecnologías como la llamada Selección Asistida por Marcadores (SAM). Mulet se asombra de la opinión de los ecologistas: «decir que no necesitamos transgénicos porque tenemos selección artificial asistida por marcadores (SAM) es como decir que no hacen falta aviones porque tenemos bicicletas. Son dos estrategias genéticas diferentes que cada una tiene sus ventajas y sus limitaciones pero que no son comparables. La SAM te permite hacer mejoras en el contexto de una misma especie, pero no te permite obtener mejoras que no estén dentro del acervo genético de esa especie.»

Le preguntamos ahora a Mulet por la agricultura ecológica, una agricultura donde se prohíben los OMG. Mulet es categórico: «la agricultura ecológica no tiene ninguna base científica». En agricultura ecológica sólo se pueden utilizar productos de origen «natural». Mulet dice que esto cae en la llamada «falacia de la llamada de la naturaleza» (Appeal to nature). No todo lo que proviene de la naturaleza es beneficioso. Así lo explica Mulet: «El veneno de serpiente o una seta venenosa sabemos que son cosas muy peligrosas. En la naturaleza hay cosas muy útiles y cosas que mejor evitar.» Mulet critica la poca eficacia de los cultivos ecológicos: «Si producen poco, el precio sube. Si el precio sube lo que consigues es comida muy cara. Esto sí que aumenta las desigualdades sociales, porque esto hace que un sector de la población no pueda acceder a una alimentación asequible». Mulet sostiene que los alimentos ecológicos en la actualidad están orientados hacia el sector de la clase alta y media alta, vendiéndose principalmente en lugares especializados y de alto standing.  

¿Comemos más sano ahora? Mulet distingue entre comer seguro y comer sano. Ahora comemos más seguro: «Cuanto más atrás vayamos a la época de nuestros abuelos, enfermedades como el tifus, la disentería o la brucelosis, que están relacionadas con la mala calidad de los alimentos o con la falta de potabilización del agua, hasta los años noventa eran relativamente frecuentes en España. Hoy han desaparecido prácticamente debido a mejoras en el control de alimentos, utilización de conservantes, etc.» Ahora bien, comer sano no sólo depende de la seguridad de los alimentos. También depende de nuestra dieta. Mulet dice que la obesidad de la población está creciendo pero esto no es achacable a la seguridad de los alimentos sino a nuestros hábitos poco sanos.

Los ecologistas afirman que los peces transgénicos podrían escaparse de las instalaciones de acuicultura y llevar a la extinción a una población salvaje. ¿Hay riesgos con los animales transgénicos? Mulet lo niega categóricamente. En primer lugar porque son estériles. Pero suponiendo que no lo fueran, los riesgos serían muy bajos. Afirma Mulet: «¿Tú crees que si se escapara una vaca en la selva podría alterar el ecosistema de la selva y hacer que desaparezcan las especies salvajes? Los animales domesticados están acostumbrados a que les des de comer. Han perdido la mayoría de los instintos naturales. Las posibilidades que van a tener de sobrevivir son mínimas.»

Algunos gobiernos encuentran resistencia de los grupos ecologistas ante los transgénicos y deciden no permitir su desarrollo y comercialización. Le preguntamos a Mulet cómo estamos en España con este asunto de los OMG. Nuestro invitado sostiene que ningún país del mundo prohíbe la investigación de transgénicos, ni siquiera los que prohíben su comercialización. «Ningún país limita ninguna investigación que le puede reportar una ventaja económica», afirma Mulet.



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Acceda a la segunda parte de este episodio aquí con Íñigo Ongay de Felipe y Pablo Huerga Melcón.

* Grabado el 12 de noviembre de 2016.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Radio Materialista - Episodio 41 (El debate de investidura de Rajoy y la crisis del PSOE).

Nos acompañan en este nuevo episodio de Radio Materialista los filósofos del Materialismo Filosófico Pedro Insua e Iván Vélez.
Comenzamos con la intervención de Pablo Iglesias, líder de Unidos Podemos, en el debate de investidura de Mariano Rajoy. Pablo Iglesias sostiene que la crisis del PSOE es la crisis del sistema político actual. Podemos entonces se postularía como el partido de «la nueva política». Pedro opina que Podemos desea aprovecharse de la crisis del PSOE porque este partido histórico es un caladero de votos de eso que llaman de manera sustancialista y unívoca «la izquierda». Iván incide en los argumentos de Pedro y cree que Podemos quiere «vampirizar» las bases del PSOE.
A continuación, preguntamos a nuestros tertulianos si la opción elegida para desbloquear la situación política es la más positiva, utilizando como parámetro la eutaxia. Nuestros tertulianos creen que la mejor alternativa hubiera sido una gran coalición con el PSOE dentro del gobierno, haciendo de dique de contención «para que el neoliberalismo del PP no se desboque» (entendido así desde las posiciones ideológicas, «emic», de sus bases). La peor alternativa, en el sentido de la más «distáxica», para nuestros tertulianos hubiera sido una coalición con Podemos porque, a juicio de nuestros contertulios, pondría en peligro la unidad de la Nación política.
Abordamos ahora el polémico asunto de la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general del PSOE. Nuestros tertulianos le restan importancia a la injerencia de los grupos económicos de presión en la «defenestración» de Pedro Sánchez. Los contertulios plantean el caso del interés de una gran empresa del IBEX 35 como Telefónica que casualmente coincida con el interés de la nación española. Podría suceder que a Telefónica no le interesara para sus beneficios la inestabilidad y las incertidumbres política y económica que provocarían la ruptura de España. En este hipotético caso la injerencia hubiera sido positiva si usamos el parámetro de la eutaxia.
A continuación, tras las críticas del sector de Unidos Podemos y los separatistas de ERC que apuntan al proceso de «derechización» del PSOE tras la salida de Pedro Sánchez, preguntamos a nuestros tertulianos en la situación política que queda el PSOE, empleando como referencia la taxonomía de Gustavo Bueno en 'El mito de la Izquierda'. Pedro cree que lo que ha sucedido en el PSOE con la defenestración de Pedro Sánchez es una prueba de que en el PSOE aún queda algo de izquierda definida. Iván continúa en esa misma línea pero advierte que está por ver si el PSOE no acaba al final en manos del PSC. El juego de equilibrios que ha ido manteniendo el PSOE con el «federalizador» PSC en el Régimen de 1978 ahora es más difícil de conseguir.
Después de unas palabras de Rajoy, en principio intranquilizadoras para la estabilidad del nuevo gobierno, abordamos el asunto de la duración de la nueva Legislatura. Nuestros tertulianos creen que va a ser complicado gobernar en estas circunstancias. Si PSOE y C's le exigen al gobierno medidas que este no puede ofrecer en el terreno de la «real politik» debido a las presiones de Bruselas y nuestra maltrecha economía, no cabría apelar a la falta de diálogo como detonante de una eventual ruptura del pacto de gobernabilidad.
Pablo Iglesias plantea una vez más el «derecho a decidir» para Cataluña. Pero una cosa es el derecho y otra, la decisión. De esta manera, Pablo Iglesias dice «sí al derecho» pero «no a la decisión de separarse de España». He aquí lo que en Filosofía se conoce como «falacia de la petición de principio». Pedro lo explica así: «si tienen el derecho a decidir, no harían falta ya las decisiones, porque ya tendrían el derecho, la soberanía, y por lo tanto ya no haría falta votar. Esta es la paradoja.» Iván también critica la idea territorial de Pablo Iglesias: «La solución no la va a traer un presidente del Gobierno que se dedique a mutilar la propia nación que pretende gobernar. Es una argumentación tan absurda que no tiene ningún sentido.»
Hablamos ahora del caso de la compraventa del piso protegido del senador «podemista» Ramón Espinar. Pedro sostiene que Podemos ha recibido de su propia medicina: «Cuando vas de puro, de cátaro, y te han detectado cierto tartufismo por tus actos, lo que tienes es esto, aunque fuera falso. Esto es lo que siempre hace Podemos con los demás». La pretensión de que el pueblo es homogéneo y puro parte de un principio falso. Pedro recuerda que no hay mejor definición de «demagogia» que aquella que practica quien se cree «conductor del pueblo» cuando «el pueblo» no te ha dado esa facultad en las urnas. Iván ve un problema para definir qué es esa «gente» de la que habla Podemos. Y es que es algo tan oscuro y confuso que a Iván sólo se le ocurre definirla como «todo aquel que vota a Podemos». Pero los votantes de Podemos «sólo» son cinco millones. Se pregunta Iván entonces qué es el resto de «gente» para Podemos.



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*Grabado el 6 de noviembre de 2016.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Radio Materialista - Episodio 40 (El mito de Cortés).

Nuevo episodio de Radio Materialista dedicado al libro de Iván Vélez, 'El mito de Cortés' (Ediciones Encuentro, 2016). Para comentar el libro tenemos al propio autor, Iván Vélez, y a Pedro Insua, autor de 'Hermes Católico' (Pentalfa, 2013) y gran conocedor de la historia del imperio español.
Pedro Insua comienza con un comentario del libro de Iván Vélez. A falta de una lectura más profunda, Pedro dice que 'El mito de Cortés' no es un libro biográfico sino una radiografía de la acción de Cortés en la Historia universal. Pedro insiste en que estamos ante una figura histórica comparable a Alejandro o Julio César. Muy pocas figuras de la Historia universal han incorporado el enorme territorio que logró anexionarse Cortés.
A continuación, Iván nos cuenta cómo se gestó el libro tras una visita a México donde también estaban Gustavo Bueno Sánchez y Joaquín Robles. «Allí se manejó la idea de volver sobre Hernán Cortés desde nuestro prisma», destaca Iván. También nos habla de los mitos que trata de analizar en 'El mito de Cortés'. Iván destaca mitos como el de la quema de las naves de Cortés, el mito de la vuelta de Quetzalcóatl a México para recuperar el trono arrebatado por los mexicas, la crueldad de los españoles o el Cortés evangelizador, entre otros.
Christian Duverger es un historiador francés que plantea dos cuestiones interesantes para someter a la crítica de nuestros tertulianos. La primera es plantear la organización de la conquista de México como una empresa privada del propio Cortés que sufragó todos los gastos al margen de la Corona. La segunda cuestión es el mestizaje: «Cortés rechazó totalmente la idea de llevar mujeres en los barcos», afirma Duverger. Nuestros tertulianos rechazan la hipótesis de la iniciativa privada al margen de la Corona. Cortés estaba determinado por las instituciones de la Corona que autorizaban sus acciones más importantes. Iván y Pedro destacan muchos hechos que rodean las acciones de Cortés que no pueden disociarse de la acción política ordenada por el rey.
En cuanto al mestizaje, realmente tuvo lugar, aunque es muy difícil aseverar si Cortés ya lo tenía previsto. Iván destaca el caso de doña Marina, un personaje histórico muy devaluado en los relatos negrolegendarios. El hijo que tuvo con Cortés quizá fuera el primero en la línea del mestizaje.
La historiadora Andrea Martínez Baracs afirma que todos los pueblos, incluidos los tlaxcaltecas, los mejores aliados a posteriori de Cortés, lucharon en principio contra las tropas españolas. Iván destaca la capacidad y astucia para llegar a pactos con los adversarios, aunque sin negar la vieja «política del látigo», muy común en la época. Pedro dice que sin esas alianzas no podemos entender el éxito militar de Cortés, que contaba con un ejército muy reducido en comparación con sus enemigos. «El éxito de Cortés pasa por entender su acción como civilizatoria», recalca Pedro.
Solange Alberro, una historiadora francesa que no se ubica en la línea negrolegendaria, por lo que constituye un caso atípico en la historiografía del país vecino, niega taxativamente que Cortés fuera un genocida. Nuestros tertulianos muestran su acuerdo con Alberro. «Hablar de genocidio es un abuso de los términos», opina Pedro. Para ello nuestro tertuliano apunta datos como que «en México hay un 80% de población indígena, en Bolivia quizá son más, en Perú hay bastantes también... Y en Argentina fue precisamente la caída del imperio español lo que produjo la aniquilación de algunos indígenas. El genocidio vino tras la instalación de las haciendas y no de la encomienda.» Iván y Pedro dicen que es un dislate hablar de genocidio para el caso de Hernán Cortés.
Finalmente, preguntamos a nuestros tertulianos por el estado actual de la situación. ¿Por qué la Leyenda Negra ha impregnado a tantos españoles? Iván habla de un proceso de embrutecimiento de la población que empieza en la escuela. «El campo está abonado para que la Leyenda Negra siga extendiéndose», destaca Iván, que localiza tres vías para explicar la difusión de la Leyenda Negra: el independentismo, la islamofilia y el indigenismo.



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* Grabado el 25 de septiembre de 2016.